Discurso de cierre realizado en el marco de la ceremonia de graduación del curso Paz Joven, realizado en Bogotá, D.C., por la Defensoría del Pueblo y el IDPAC, a cargo de la autora de este blog, Kátherin Sánchez:
El ser
humano, a través del tiempo y desde su más remota historia, siempre se ha visto
enfrentado a miles de diversos problemas, fallas y diversas particularidades
dentro de su historia como sociedad. Siempre el tiempo ha sido instrumento para
lograr, desde los más memorables triunfos, hasta innombrables guerras y masacres
que han atentado contra la esencia de la humanidad: contra la vida misma y su
dignidad.
Es así como
nuestra querida Colombia, país lleno de riquezas en su territorio, hermosos
paisajes y radiantes soles en toda su grandeza, a pesar de contar con innumerables
rincones llenos de vida e ilusión, ha sido cruelmente maltratada por los inclemente
paso de la guerra, una guerra que, hasta el momento, ha deshecho los sueños y
esfumado la esperanza de millones de personas, niños, familias y comunidades
que nunca tuvieron la oportunidad de vivir una existencia en paz, transitando
libremente por el territorio de su propio país, expresándose con tranquilidad
frente a sus iguales, siendo quienes querían ser en todo momento, sin
preocuparse por si su vida peligraría por el simple hecho de querer vivirla.
Con todo el
dolor en nuestras almas, tenemos que recordar y reconocer a las generaciones
que han vivido todo este tormento. A nuestros padres, a nuestros abuelos, a
nuestros bisabuelos, a todos nuestros amigos, familiares y demás que en carne
propia han vivido la crudeza de esta guerra. Con lágrimas en los ojos, con
rabia y con impotencia el mundo ha sido testigo de cómo suceden tales
atrocidades, y hemos visto cómo surge de lo más hondo de los corazones el
rencor, la desesperanza, el desánimo, la decepción… el inicio de una guerra
que, así, se perpetúa y se vuelve a crear a sí misma, alimentándose diariamente
de sentimientos y emociones que sólo están orientadas al dolor, a la tristeza y
a la negación intrínseca de aquellos derechos de los cuales somos sueños por el
hecho de haber nacido humanos, porque todos somos dignos, porque todos somos
iguales.
Es en este
contexto en donde nacemos nosotros, los jóvenes de esta generación, algunos de
los cuales tuvimos la maravillosa oportunidad de reunirnos en este recinto el
día de hoy, guiados todos por la misma idea que retumba en todos los rincones
de nuestra mente y nuestro corazón: un fuerte, claro y decidido NO MÁS. Un
grupo de voces que, aunque solas en un principio, han tenido la fortuna de
unirse y despertar en un grito, un grito de esperanza, ilusión, fortaleza y
alegría, así como todos los valores que nos caracterizan por ser los jóvenes
protagonistas de esta generación.
Así,
aprovecho este momento tan especial para concretar nuestro sueño común: vivir
en una Colombia que desborde paz, que rebose alegría, que llene todos sus
espacios de amor, que ocupe todos sus rincones con expectativas de un futuro
pintado de esperanza, perdón y reconciliación.
No toleramos
más el rencor, no queremos más víctimas, no estamos dispuestos a sufrir, ni
mucho menos a perpetuar una guerra que no hemos creado. Y que, como compromiso
para cada uno de nosotros, como carta de navegación esté definido que ahora
vamos a tomar nosotros las riendas, y no para oprimir, sino para liberar.
Vamos a enseñarles a todos con nuestro
ejemplo, con nuestra vida y nuestra experiencia, que a las buenas sí se puede,
que si regalamos un poquito de nosotros para la causa, el objetivo estará mucho
más cerca, más concreto y alcanzable que antes, como lo es ahora, cuando
juntos, hemos evidenciado que estas ideas no son sólo fantasías, y que nuestros
sueños sí pueden convertirse en realidad.
No aceptamos
más la indiferencia, queremos trabajar unidos y para ello la vida nos ha
reclutado, porque una voz al unísono no se apaga, porque se escucha clara y
firme; porque trasciende; porque no se confunde ni se olvida, y nunca nada ni
nadie la puede opacar.
Gracias a
todos por su empeño, su compañía, y por ser una estrella en este cielo que, en
virtud de ustedes, nunca más va a volverá a estar lleno de oscuridad.
Antes de comenzar, mis queridos lectores, les comento que este post me ha costado un dolor de cabeza que me causó migraña. No es que esta lectura sea mala o me haya costado trabajo hacerla... simplemente sigo aquí, frente al computador (aunque debería estar en la cama descansando), porque la inspiración que tengo para escribir esto ha sido una cosa genial, y me era imperdonable dejarla pasar. Como suele suceder, vengo con una experiencia de vida, tal vez algo subjetiva, pero estoy casi segura de que, en alguna parte, encontrarán algo de inspiración también.
Recordando mi promesa, tanto para conmigo misma como para con mis lectores, vuelvo después de una temporada de inactividad total, como si hubiere pasado un lapso de tiempo metida en un congelador, dejando las cosas de lado, totalmente, en un absurdo intento de que nada me lastimase más. A veces, hay gente que usa el mecanismo de no pensar para no ser lastimada, y me vi, de alguna forma, contagiada en mi totalidad por aquel ridículo mecanismo (pues, en verdad, para mí es lo que parece, y me atrevo a decirlo porque he pasado por aquello varias veces, y es algo que critico sobremanera porque, a pesar de mis problemas y todo el sufrimiento por el que he pasado, nunca he apoyado la idea de dejarlo todo en stand-by, mi mentalidad es de las que prefieren luchar contra todo, sin importar cuánto duela o cuanto cueste).
Así, calladamente, me sumergí en una época de depresión. Sin lágrimas, sin quejas, y con una inimaginable explicación. Me había dado cuenta de que, desgraciadamente, estaba viviendo una vida sin sentido. Recordaba lo que me salvó la vida hace 5 años: pensar en los demás, vivir por ellos, hacerlo todo de esa manera ya que, en realidad, no era capaz de encontrar una razón para seguir adelante por mí misma... no hallé el valor suficiente en mí misma para arriesgarme a hacerlo, pero fue la última salida en la que encontré algo de coraje para no caer , al menos no tan abajo para ir con la muerte. Así, continué mi vida viviendo por mis padres, para hacerles orgullosos; por mis hermanos, para darles el ejemplo y el cariño que necesitan de parte de su hermana mayor; por mis pocos amigos, para demostrarles que, si yo caí más bajo que ellos, y fui capaz de salir con vida, estaría allí para darles la mano cuantas veces lo necesitaran, para hablarles, para regalarles mi experiencia, para que ello les fortaleciera y, así como yo, pudiesen seguir su camino. Y así fue como llegué a mis 21 años y no sabía en realidad qué estaba haciendo por mí. En realidad, no era nada... seguía teniendo las mismas razones para luchar, sólo que se desvanecían fácilmente. Es difícil luchar cuando uno no tiene nada dentro de sí, cuando actúa como un autómata; es difícil dar cuando uno no se siente completo...
Pero, me di cuenta también de que es imposible y, algo egoísta, tratar de vivir solamente por uno mismo, pues, siempre, se necesita algo de más, para irse completando a medida que uno va creciendo y tomando experiencia. Era estúpido de mi parte pretender que mi familia y mis amigos no iban a constituir una parte que impulsara mi existencia. Pero lo realmente complicado era saber qué faltaba allí, qué necesitaba para hacerme realmente feliz. Así, de alguna forma, después de pensar, de recordar tantas cosas, me di cuenta de que mi vida entera estaba sencillamente en lo que me fuere posible hacer por los demás! Ahí estaba yo, presente para ayudar a cualquiera que lo necesitara, sobre todo cuando alguien estuviere atravesando por crisis incluso más terribles que las que he tenido que sufrir yo (pues, también me di cuenta de que, a pesar de que esta vida sea mía, el mundo no gira a mi alrededor). Estaba allí, con mi experiencia, con mi sonrisa (pues es algo que nunca nadie me va a poder arrebatar), para dar a todos una voz de aliento, para mostrarles que, más allá de lo material, tenemos todos una vida hermosa por delante, y un tiempo que no es clemente y nos cobra todas y cada una de nuestras imprudencias.
Así, por más ilusa o remota que sea la idea, recordé por qué inicié mis estudios en Derecho. Olvidé estudiar arquitectura, olvidé estudiar artes (lo que en verdad me gustaba personalmente), para estudiar algo tan complejo y tan difícil (en cierto sentido) como el Derecho, pues, así, creía yo en mi inexperiencia, que podría hacer algo por los demás, que podría ayudarles contando con mis conocimientos, sacrificando mis propios gustos para hacer algo que sirviera realmente a las personas. Afortunadamente, también tengo como arma lo que están viendo, mis propias letras, con lo cual se me ha dotado para, igualmente, dar miles de enseñanzas desde mi experiencia a cualquiera que pudiere llegar a ellas. Por eso amo la literatura; por eso he recuperado el amor hacia mi futura profesión.
Pero, más allá de todo aquello, me he dado cuenta de que tengo otra hermosa razón para continuar con mi vida. Es una razón que surgió en mi corazón hace relativamente poco tiempo... es una razón que me hace suspirar, que me hace sonreir, que con sólo hablarme me da todo el aliento y la fuerza que necesito en los peores momentos. Es una razón? Es lo más lindo del universo, es casi mi vida entera, es una parte de mi corazón, pues ya se ha arraigado tanto a mi ser que, no reconocerlo sería inaudito. Vivo ahora enormemente feliz por tener a mi lado a una persona como él, puedo asegurar que ilumina cada uno de mis días, que su recuerdo simplemente me hace sentir un enorme regocijo en todo mi ser... no comprendo qué cosa hice en estos 21 años para haber merecido encontrarle en mi camino, para aprender a quererle, para brindarle incluso todo el amor que tengo, porque lo merece. Sí, tal vez otras personas en el pasado también lo merecieron pero, por razones que sólo conoceremos con el pasar de los años, sabremos por qué todo tuvo que suceder de esta forma. Ahora, puedo asegurar que nunca me sentí tan feliz en mi vida, nunca, nunca! Esta felicidad tan completa es algo nuevo en mi vida, y me alegro muchísimo por el hecho de merecerlo! Así, esa es la felicidad y el amor que debo seguir compartiendo, y debo agradecerte, a ti, amor mío, por haberme devuelto las ganas de vivir, por abrirme ese espacio en tu vida y en tu corazón, y por compartir conmigo el deseo de seguir adelante, de seguir adelante juntos... ya no quiero jamás estar sola de nuevo, quiero estar siempre junto a ti. Te quiero por encima de todo lo que la vida haya podido darme, te quiero incluso más que a mi vida misma, pero, ahora, que ya sé cuánto vale mi vida, la cuidaré para compartirla contigo, desde ahora y hasta siempre. Sé que ni la misma muerte podrá separarme de ti, porque aprendí también que el amor es más fuerte que la misma, aun así, sabes que también te daría mi vida, incluso mi alma, si en algún momento la necesitaras. Y ahora, cuando tengo la oportunidad, quiero hacerte saber (y a todos los que están leyendo esto) que te AMO con todas las fuerzas de mi ser, y es la primera vez que digo esto a alguien con tanta seguridad y con tanta firmeza. Vivo, en cierta manera, por ti, mi vida también es para ti, una enorme parte de mi vida que has ganado por ser la persona más hermosa que se ha cruzado en mi camino; quiero estar contigo, quiero vivir contigo! quiero que tengamos unos lindos hijitos, que nos casemos! Quiero cuidarte por el resto de mi vida y pasar contigo a la eternidad.
Es todo lo que quería hacerles saber; me siento bien haciendo este tipo de ejercicio, y ya va una persona a la que se le han escapado las lágrimas al leer esto. Me agrada, yo he llorado también escribiendo, y me parece maravilloso cuando sucede. Estas son cosas que en realidad salen de lo profundo de mi ser, así como todo lo que escribo para ustedes, pero no puedo negar que este escrito tiene una magia especial, pues, al fin y al cabo, el mayor propósito fue dedicárselo a él, a mi mayor tesoro.
Para terminar y añadirle algo más de sentimentalismo, voy a dejarles una pequeña canción de una serie de ánime que vi hace poco (Angel Beats), que también ha contribuido a las lágrimas y a la inspiración, y da la casualidad de que precisamente expresa todos los sentimientos que tengo hacia aquel personaje a quien he regalado mi corazón y que, con orgullo, digo, me ha enamorado, y me ha dado la más linda razón para vivir. Les dejo la canción y traduzco los subs en la parte de abajo.
Si vemos mutuamente nuestros rostros,
nosotros siempre luchamos!
Este es un buen recuerdo también...
Tu me dijiste que no tuviera más miedo:
sin importar los obstáculos que pudiera tener
podría encontrar la felicidad.
Eso es porque
incluso si estoy sola, seguiré
incluso si es muy difícil.
Definitivamente compartiré el sueño que tengo contigo.
Estoy feliz cuando estoy solo contigo,
con nadie más!
Pero cuando me desperté en la mañana,
tu no estabas allí...
Yo siempre pensé que podríamos jugar por siempre,
pero yo sé que eso era solamente lo que yo creía.
Ya no estoy arrepentida de haber nacido.
Como al final de un festival,
hay soledad, pero tenemos que seguir.
Iré a cualquier lugar con las cosas que he aprendido aquí.
Te mostraré que puedo hacer que nuestro sueño de felicidad se haga realidad,
incluso si estoy separada de ti,
sin importar lo lejos que estemos,
renaceré en una nueva mañana.
Incluso si estoy sola, seguiré; incluso si quiero morir.
Puedo escuchar tu voz diciéndome que no debería morir.
Incluso si es difícil, incluso si lloro desde la soledad,
puedo sentir el calor desde el fondo de mi corazón.
Dando vueltas y fluyendo, el tiempo siempre está cambiando.
Ya no recuerdo qué sucedió, pero
si intento y cierro mis ojos,
puedo escuchar la voz de alguien riendo.
De alguna manera, ahora, eres mi más preciado tesoro.
Echar tanto de menos a alguien nunca estuvo entre mis planes…
Pensé que desde terminar con aquel tempestuoso caos que
amenazó y logró descomponer un poco más mi salud, iba a tener un buen tiempo de
relajación, de soledad, de reflexión, para pensar en qué iba a hacer de mi vida
y para ver si podía reparar un poco todo el daño que había hecho, no tanto a
los demás como a mí, y asumir de mejor manera las consecuencias de mis acciones.
Pero no fue así; es normal que las cosas no salgan
precisamente como uno las tiene presupuestadas, a la vida le gusta poner sus
modificaciones y ponernos a prueba, dejándonos en la tarea de sortear nuevos
obstáculos para que nuestra existencia no simplemente suceda, sino para que
logremos dejar nuevas huellas a medida que pasan los días, para que así no
seamos simplemente juguetes de un destino mal fabricado. La vida, la buena
vida, la felicidad, lo que en realidad queremos, cuesta, cuesta trabajo, cuesta
lágrimas, cuesta enormes heridas y esfuerzos… cuesta mucho más de lo que
pensamos, y cada día el precio es más caro porque las recompensas se van
tornando mayores.
Y tuve que adaptarme sencillamente a ver cómo, con una
conversación, con una mirada, con una que otra palabra bien dicha y en momentos
precisos, se empezó a iluminar mi existencia con la aparición de una nueva
estrella. Y esta sí que estaba lejos! A miles de kilómetros de mi alcance, pero
era posible conquistarla.. al menos para mí, mi corazón y mis sueños me alentaban. Sin darme cuenta, cada vez me acercaba más a ella,
hasta que logré verla y sentirla en toda su plenitud y dije: esta es mi
estrella, tiene que ser para mí, debo llegar a ella, adorarla y protegerla, y
amarla con toda la capacidad que tiene mi corazón. Y no me di cuenta de en qué
momento todo esto sucedió, porque llegó como una brisa cálida y leve que solo
empecé a disfrutar reservadamente, como un suspiro del otoño, hasta que, luego,
me daba cuenta de cómo ese aire, esa inspiración, estaba entrando lenta y
armoniosamente en mi vida, encantándome con todos los colores de un arcoíris
con los cuales, tomando de nuevo la tarea del artista, pinté la loable
hermosura de un amor, y este mismo fue bien recibido por mi estrella.
Y ahora vivo en pos de la misma, pues me he dado cuenta de
que él es lo único que falta para que mi felicidad sea completa. Tendré que
luchar y pasar sobre muchos obstáculos, lo sé, pero me complace salir a la
batalla para, al final de este camino, tener la fuerza suficiente para merecer
estar con él, para compartir toda mi vida con él, y poder desde el cielo deleitarnos
de toda la maravilla del mundo, y que nadie, desde allí, y ya desde ningún
lugar, pueda arrebatarme de su lado. Al fin y al cabo, es como si él fuera mi
propia vida y, sin duda, estaría dispuesta a dar mi existencia y hasta mi alma por
él, por él y su felicidad, pues él ya constituye la mía.
TE ADORO, AMOR! HARÉ HASTA LO IMPOSIBLE POR ESTAR CONTIGO,
QUIERO PASAR EL RESTO DE MIS DÍAS A TU LADO, QUIERO QUE VIVAMOS EN LA REALIDAD
TODO LO QUE HEMOS IMAGINADO. PODRÍA, SIN DUDA, DARLO TODO POR TI; ERES LO MÁS
HERMOSO QUE ME HAYA DADO LA VIDA… TE AMO!
Sí, lo siento. Asqueroso ánimo romanticón del día de hoy!
Lo siguiente
lo encontré en mis viejos archivos. Data del mes de junio del 2008. Me pareció
interesante compartirlo no sólo por lo que en sí dice sino porque,
literariamente, encontré aquí una pieza hermosa.
A ver...
El lápiz en mi mano y mi mirada fija en el cielo; es difícil hablar sobre lo que siente el corazón, y al mirar hacia arriba, por más lejos que parezca, me siento afortunada porque allí está mi destino, destino que, admito, me encantaría compartir contigo. Y entiendo que el tiempo ha pasado y, a mi parecer, fue una buena decisión el haberme dejado... allí, sencillamente. Ahora, ya me ves, suspirando cuando te pienso y asegurando nunca haber querido a nadie de esta manera. Y podrás pensar que, así como en mucho me equivoco, al decir esto puedo igualmente estar errando. Pero juraste confiar en mi corazón y, no te lo recrimino ni, mucho menos, te exigo que por ello me creas. Simplemente, hazlo porque no tengo la intención de traicionarte, y no seré nunca capaz de hacerlo.
A veces duele un poco. Me lastima el pensar que, así lo mereciera yo, en un momento inesperado y sin advertencia, trataste de reemplazarme, y en algunas ocasiones mi corazón se consume al pensar que otra persona haya logrado ocupar el lugar tan caro que tenía yo dentro de ti. Sé que eso no pudo ser posible, aunque si por alguna razón no deseas ya estar conmigo y me es imposible ascender de nuevo en tu estima, te suplico me lo digas ahora, antes de que la fuerza de estos sentimientos crezca más (porque, a cada minuto que pasa, una interna lluvia de amor riega los campos en que tu semilla quedó sembrada, y observo, plácidamente, cómo creces en mí), si puedo seguir alimentando ese propósito, si puedo seguir sembrando lo que me diste y luego compartir contigo los frutos de mi cosecha.
Ahora, mientras mi alma palpita con inmensa alegría, amenazando con salir incluso de mi pecho al pensar con tal insistencia en ti, sólo me queda usar mis letras para mostrarte un poco más mi amor y gratitud, pues, aunque mis palabras no son susceptibles al jugueteo del viento, me encanta la idea de que quede esta bella constancia de la realidad de mis sentimientos.
No deseo extenderme más, pues creo que mi mirada logra hablarte en el grado en que mi arte no logra alcanzar. Pase lo que pase, ruego a Dios y te pido a ti, mi caballero, no me olvides nunca, y tengas siempre en cuenta que sin importar el tiempo, la realidad, el sentimiento o la situación, siempre estaré allí para ti, dispuesta a ayudarte, a escucharte, y a quererte invariable, impersonal e infinitamente, incluso, a sacrificarlo todo cuando tú lo necesites...
Y si la memoria pretende
pasar por el sol
cruzar la corriente
no permitas de mí se olvide
y aunque así lo fuere, reina mía
amaré tu amor
soñaré tu sonrisa
hasta el último día de mi vida...
Perdona mi impertinencia, y seguramente mi imprudencia, si mis letras han llegado de nuevo a tu vida en momento inoportuno, pero, tranqula, no es cuestión de alarma, esto sólo ha sido causa de un impulso (ya sabes que siempre padecí por la misma razón), y como tal, pasajero.
Oh... no creas que no me ha costado trabajo retomar la pluma para escribirte pero, siendo sincero, la había abandonado desde que te fuiste, pues, al parecer, tú eras el motor que le daba la vida. Ahora me tiembla el pulso al hacerlo, y al pensar en tu reacción, tus gestos, tus pensamientos, al sber que nuevamente me recuerdas; al tener noticia mía después de tanto tiempo, despues de que el cauce de tu abandono me ha llevado lejos hasta de mí mismo. Pero, en realidad no sé si desees saber de mí, por lo cualt rato de escribirte de la manera más suave que me es posible, evitando la dulzura que mi corazón siempre quiere expresarte. Entonces me limitaré a darte muestra de mi buen estado (aunque, ya imaginarás, no perfecto en salud) y dulceintención al entrar con mis letras en tus ojos, de nuevo, aquellos ojos...
Aquellos cristales enmantelados, cubiertos de sonrisas y recuerdos tristezas, angustias y alegrías hermosos episodios bajo una luna baldía...
Quería solamente, vida mía, saber en qué estado te encuentras, cómo y con cuanta alegría has recibido tu nueva vida en brazos de un buen hombre que, al parecer, te ama y desea sólo verte sonreir; quería saber si también lloras en su hombro, y si él logra mantener la pureza de esos cristales sagrados al derramarse sobre sí; quería saber si también alimentas y renuevsa su existencia con tus caricias; si también envuelves su mundo con tu gentil abrazo e iluminas sus más oscuras noches con la claridad infinita que sólo tus ojos pueden brindar...
Así como conmigo lo hacías Así como en aquellos tiempos En que por ti daba yo la vida Pero terminaste dándome el veneno...
Pues, amada, te digo, si quieres regalarle en vida un poco de felicidad, no olvides brindarle toda aquella existencia dedicada al amor, a las flores, al brillo, a la melodía...! No olvides regalarle todo aquel precioso amor y con él empaparle pies y cabeza, pero asegúrate de amarle como a nadie, de nunca privarle de todas aquellas maravillas que sólo brotan de tu fuente, de ese noble y abnegado corazón...
Esa es, hermosa mía, mi única recomendación, reafirmando así los buenos deseos que de mi interior nacen para la reciente y feliz pareja. Y te lo digo, querida, así nunca quieras volver a verme, ya que al hombre que comparta contigo su vida, su lecho, su alegría, sólo le pertenece eterna felicidad por haber logrado conquistarte.
Ahora, amada, como a mí tú no le dejes, como a mi no le abandones; como a mí no le detruyas; no llenes su morada con tu precioso amor y dulces caricias, si realmente no deseas hacerlo eternamente; no le abandones, por favor, no le desprecies; no deje en ruina lo que ahora haz construido en su corazón; cuidale, toca la campana de la felicidad frecuentemente: porque luego de vert a ti, amor, luego de sentirte a ti luego de amarte, entregarse, y adorarte a ti...
Si desapareces, todas quellas caricias, sonrisas y recuerdos, quedarán sin sepultura, y estará él condenado a no ver la luz ya nunca más, porque tu sol habrá escapado a sus miradas, habrá abandoonado sus montañas...
Y ahora, como quien ha perdido sus ojos, me consuelo yo al recordarte, al imaginarte... y me siento bienaventurado porque, gracias a ti conocí el amor; porque me dejaste amarte, porque abriste mis ojos a la felicidad; porque diste alivio a un corazón que, antes de amarte, no era más que miseria y decepción...
Gracias por esos hermosos años de alegría. Sé que, además de refugiarse en dos memoraias, perdurarán en dos corazones.
Sé feliz, amor mío! Goza de la alegría y al maravilla que Dios ha regado en el mundo para almas tan nobles como la tuya. Es lo que mereces, lo que sólo tú puedes merecer.
Adiós.
Posdata: Entrégate a al felicidad, vuela con los ángeles, y perdona lo poco que pude darte, aunque fue todo el amor que un mortal puede cargar en su corazón.