lunes, 18 de agosto de 2014

101 ideas de hacer el amor sin sexo

‘Hacer el amor’ no encierra exclusivamente un acto de relación sexual con nuestra pareja. Es un trabajo diario que nos lleva a estar más satisfechos con nosotros mismos, seamos hombres o mujeres, y a la vez, a llevar una vida más placentera y agradable con aquella persona con la que compartimos nuestro tiempo, nuestra vida, y claro… nuestra intimidad. Al tener en cuenta actividades tan sencillas como las que aparecen en esta lista, podremos lograr que esa vida en pareja se enriquezca en todos los sentidos. Hacer el amor inicia en una vida diaria llena de plenitud y de comodidad en compañía de aquella persona elegida.
Trata de implementar cada uno de estos pequeños puntos y verás cómo, en tu día a día, verás un cambio sustancial en tu vida junto a él/ella.

1.- Decirle que l@ quiero
2.- Abrazarl@


3.- Besarl@
4.- Mandarle flores (los hombres también esperan flores)
5.- Cogerl@ de la mano
6.- Tener conversaciones profundas
7.- Tratarl@ con cariño
8.- Sonreírnos
9.- Escribirle una poesía (carta, cuento… un dibujo, o cualquier cosa que se te dé bien)
10.-Bailar juntos


11.-Comentar los problemas
12.-Decirle mis sentimientos
13.-Simplemente estar juntos
14.-Llevarl@ a dar una vuelta
15.-Decirle que no quiero estar con ningún/a otr@
16.-Ir a un auto cine (o al cine)
17.-Preguntarle cómo se siente
18.-Solucionar las riñas pronto
19.-Frotarle la espalda
20.-Dejarle que me peine (o peinarle)
21.-Aguantar a sus amigos (lo ideal es llegar a sentirte bien con ellos en algún momento)
22.-Ir juntos a un concierto (así no compartan gustos musicales)
23.-Hacerle regalos


24.-Jugar al billar, ping-pong…
25.-Ver juntos las estrellas o las formas de las nubes
26.-Compartir las aficiones
27.-Besarl@ en la oreja
28.-Susurrarle que l@ quiero
29.-Tratarnos con cariño
30.-Regalarle un recuerdo
31.-Visitar a su madre (en lo posible, aunque si hay problemas, puedes visitar a alguna persona de su familia que necesite compañía)
32.-Escribir cartas de amor (o dejar una notita en el refrigerador)
33.-Telefonearlo sólo para decirle "hola" (bueno… no hay que tomarlo tan literal)
31.-Patinar juntos (o montar en la bici, trotar…)
35.-Enviarle besos con un soplo
36.-Darle un anillo
37.-Ir a un lugar especial
38.-Tener un romántico "picnic" en el parque
39.-Demostrarle mi cariño sin temores
40.-Hablar de las razones de nuestra decisión de esperar para hacer sexo (en caso de que no tengamos ganas, para que no se genere un problema)
41.-Comprarle cosas de su agrado
42.-Ir a nadar juntos
43.-Ir juntos de excursión
44.-Ser su mejor amig@
45.-Sentarnos a hablar juntos
46.-Estar cerca el uno del otro
47.-Compartir los pensamientos
48.-Besarle el cuello
49.-Cantarle una canción
50.-Hacer las cosas que hacíamos cuando nos conocimos
51.-Pedirle estar más tiempo juntos (sin llegar a ser atosigante)
52.-Tener una relación más estrecha
53.-Hacer el trabajo de casa (es decir, compartirlo)
54.-Comunicarnos bien
55.-Decirle que me preocupo por él/ella (y hacerlo)
56.-Acariciarnos
57.-Defenderl@ si tiene líos
58.-Decirle que siempre estaré allí cuando me necesite (y hacerlo)
59.-Ser sensible (a sus necesidades, a sus estados de ánimo, a sus sentimientos y a las cosas que a él/ella le interesan)
60.-Escucharle
61.-Salirse de la norma por él/ella
62.-Ir a la playa
63.-Decirle que agradezco como me trata (cuando haya sido su comportamiento muy grato y agradable)
64.-Respetarnos mutuamente
65.-Comprarle algo sentimental
66.-Llevarle libros
67.-No abandonarl@ nunca
68.-Dar un paseo juntos
70.-Cocinar para el otro
71.-Simplemente tocarnos
72.-Dejarle una nota de amor en el bolsillo


73.-Dedicarle en la radio nuestra canción favorita
74.-Hablarle en otro idioma
75.-No sacar conclusiones abruptamente, sobre todo si estamos enojados
76.-Citarle en el lugar donde nos conocimos
77.-Preguntarle por su trabajo y actividades
78.-Ir al parque de atracciones
79.-Comer en un romántico restaurante
80.-Hacer juntos los deberes
81.-Dejarle una nota en su cuaderno
82.-Prestarle atención a sus gustos y manías
83.-Revisar que esté cómod@
84.-Darle su tiempo para estar sol@
85.-Tratarl@ como rey/reina
86.-Tomarse fotos que les hagan divertirse
87.-Llamarl@ cada noche cuando no estén juntos
88.-Agarrarnos apretados
89.-Confiar en él/ella
90.-Apoyarnos mutuamente
91.-Dar una vuelta en el coche, aunque no nos dirijamos a ningún lugar en especial
92.-Llevarl@ a ver un partido de fútbol
93.-Sentarnos juntos para ver una película
94.-Cuidarl@ cuando esté enfermo
95.-Darle un regalo
96.-Llevar fotos del otro
97.-Ir juntos a una puesta de sol


98.-Abrazarnos
99.-Contemplar juntos la luna
100.-Ser fiel
101.-Compartir los secretos




*Introducción propia. Cambié un par de ítems que me parecieron extraños o.o
Lista disponible en:
http://www.periodicodigitalescolar.com/documentos_utiles/Taller_Sexualidad-101_ideas_de_hacer_amor_sin_sexo.htm>

viernes, 31 de enero de 2014

Castigo Eterno - 2006

Hace unos días estuve ojeando mi producción literaria en general. No pensaba que hubiese escrito tanto, y me enorgullece, aunque me entristece haber perdido tantos textos y haber tirado tantos otros (y no explicaré las razones por las que decidí hacerlo en aquel tiempo). Simplemente, se me ocurrió la idea de hacerles unas mínimas correcciones de estilo a los textos más sobresalientes para compartirlos con ustedes, tarea que iré trabajando tanto aquí en La telaraña como en Lírica Bizarra, pues representan partes importantes de mi vida que, a su vez, pueden ser útiles para ustedes, o al menos medianamente interesantes.
El día de hoy compartiré mi primer texto. Es cosa bastante importante para un escritor recordar el primer escrito consumado, y esas extrañas alimañas que invadieron mi estómago cuando llegó ese primer y tan anhelado 'fin'. Bueno, para ubicarles en el tiempo y el espacio, para ese tiempo contaba yo con 16 años; adolescente inconforme y descubriendo apenas sus problemas con la depresión y con la misma sociedad, puesto que no deseaba absolutamente nada más que alejarme del asco y la tristeza que todos me producían. He aquí una dedicatoria a ellos, a lo que sentía yo por los demás. Anímense a darle un vistazo y luego continuaremos con la evolución... Muchas gracias (de mi pasado-yo y de mi yo-actual) y espero que les guste. Se titula 'Castigo Eterno'.

Es esta la primera vez que he deseado hablar sinceramente de mi existencia. Es la primera vez que siento una horrible compasión por aquellos seres humanos que se habitúan al yugo mundano y, como ratas, se alimentan de la basura que tienen a su alcance… se deleitan únicamente con la porquería que este les ofrece. Muchas personas evitan nombrar la muerte queriendo eliminarla de su realidad, sabiendo que, en el momento más indicado, ella será guiada por el patetismo que proyecta el hombre común y se saboreará de la ridiculez que se engendra dentro de sus almas. A medida que pasa el tiempo, hay más almas involucradas en aquel mortuorio festín; cada vez hay más almas reunidas en torno al castigo eterno.

Lo que yo piense, para ustedes poco o nada significará, pues ya no hablo desde una vida verdadera, hablo sabiendo que la podredumbre de mi alma me inundará hasta que encuentre alguna salida. Para mí, esto es un amargo recuerdo, un único recuerdo, es mi vida, es la única vida que tuve. Es un anhelo de vida y un sueño de muerte.

No me molestaré en relatarles mi vida —si se me permite llamarla así—, y si lo hiciese, no hallaría nada memorable en ella. Fue siempre igual, siempre llena de vicios, de lujos innecesarios, de alegrías decepcionantes, de rutinas ambiciosas… todo sin recompensa alguna. Todo lo que me fue otorgado para conseguir mi felicidad el día de mi concepción se echó a perder, me entregué únicamente al placer sin guardar pasión ni conciencia alguna, aún así, pretendiendo tener poder absoluto sobre todas las cosas. Sí, así fue, sobre todas las cosas sin excepción alguna. Nunca guardé cuidado en agregar algún carácter a mis palabras, pues todas iban dirigidas a la consecución de sucios intereses. Había declarado una guerra a la vida y a la muerte, pero sin involucrarlas en mi grotesca megalomanía.

Gustoso les mencionaría mi muerte, pero esta no se ha compadecido de mí aún, y tal vez nunca lo haga. Ya sabido este hecho, me dispongo a relatar el momento en el que mi existencia tuvo por fin un valor. Descubrí un sentido que no quise encontrar, pero era necesario comprenderlo.

Recuerdo haber experimentado un extraño presentimiento, como si alguien me estuviese observando, como si detallara cada uno de mis movimientos; como si, sin esfuerzo alguno, aquel ser se introdujera en mi mente y descubriera el vacío y la indiferencia que reinaban en mis entrañas.

“Los presentimientos son cosa de locos. Una persona como yo sólo se guía por lo que es importante”, decía yo constantemente, considerándome sabio por mi supuesta experiencia y aquella forma de vivir la vida. Mi observador lo sabía perfectamente, y siempre se había burlado de mi falta de sentido común. Ahora yo deseaba mostrarle a aquella invención imaginaria que él era sólo una falsa entelequia de mi conciencia. Me dispuse a dormir, presumiendo que el agotamiento atraía todas aquellas ideas a mi mente, y no podía permitirlo. Como signo de falso convencimiento, y para defender la hipocresía que me había distinguido, me reía nuevamente de la muerte creyendo ser impune a ella. Me incorporé, y mi cuerpo no volvió a ver el mundo jamás.

Un extraño sueño envolvió mi cabeza. En éste se presentaba mi pasado con dolor y desprecio, abrumándome y comprobando lo que sentían las verdaderas almas al toparse con un inepto de mi calaña y, por primera vez, sentí un hondo arrepentimiento. Me enteré de que la vida podía tener fundamento alguno. Entre más recordaba, más incómodo me sentía, y la desdicha me invadía acechando cada rincón, marcándolo con la suciedad recogida a lo largo de mi vida. Era yo el ser más mísero que haya existido, el mundo desperdició mi alma sabiendo que ésta era obra de la mano de Dios, pero finalmente, el mundo no tuvo la culpa, ésta me la atribuyo a mí mismo porque yo era el único que podía decidir por mí… viví como me lo propuse, el mundo hizo su tarea. El cielo y el infierno me han abandonado, y lo merezco.                                                                                                                                                                                          Extrañas figuras se proyectaban indefinidamente de acuerdo a las impresiones que impactaron mi mente. No me fue posible diferenciar la imaginación de la realidad. Nunca nadie sabrá quién fue el artífice de aquel inexplicable delirio; tampoco si fue causa de mis agonías o si realmente sucedió.

No guardo la esperanza de conocer aquello en algún momento, y no debería interesarme, pues, ¿para qué descubrir algo que ya no puedo remediar? Algo perteneciente a mi pasado… no me serviría de nada conocerlo. Admito que la curiosidad es la que me lleva a querer averiguarlo, quisiera ver la situación desde un ángulo diferente, pero estoy sumido en mi ser y de aquí no puedo escapar. Solo intentaré habituar los hechos a mi deplorable rutina, si es que saldré con suerte,  pidiendo que desaparezca de una vez por todas y rogando que aquí se quede. Si desapareciese definitivamente hallaría una calma entera, mis ataduras se destruirían automáticamente, aunque el temor se apodera de mi mente y mi alma se ve obligada a aceptar que el día en el que mi rutina llegue a su fin, mi vida estará forzada a esfumarse. De ahí ese ridículo miedo a la muerte, y por más patético que sea no podré liberarme de éste, prefería vivir eternamente a pensar en la idea de que la muerte tuviera que venir por mí algún día.

Un horrible alarido surgió de mi interior y fue disminuyendo a medida que los segundos envolvían mi ser y me condenaban a pasar por una eternidad en cada uno de ellos. Así para mi alma hayan representado tal sinfín, para el mundo constituyeron no más de un minuto, minuto que se convirtió en el más largo de mi vida, que anunciaba ya mi fin y me mostraba sin querer mi cobardía, que me llevó al pasado y me dio un leve recorrido por el futuro, si es que así puedo llamarlo. Y yo mantenía firme la ridícula idea de recuperar mi estado normal para encontrar una salida a aquel extraño infierno y continuar con la inútil existencia a la que estaba acostumbrado.

Mi desesperado grito se acabó luego de luchar contra el temor que me invadía. Ahora sólo era un sollozo que a cualquiera llenaría de angustia. Pero fui perdiendo la voz hasta caer en un profundo sueño, estuve paralizado completamente durante algún tiempo. Al despertar me llenó de esperanza el haber recuperado un poco de sensibilidad corporal, aunque lo que no me agradaba del todo era el sentir que un temblor incontrolable recorría mi persona, y poco tiempo después apreciaba un sudor frío acompañado de dolor, cada vez menos tolerable, aunque casi imperceptible. Sentí como la razón regresaba a mi persona y me decía que no había de qué preocuparse, que aquellos síntomas se debían a mi debilidad, y me consoló la idea de que cesarían cuando recuperara por completo la  normalidad de mis sentidos corporales.

Pude haber muerto allí, pero la idea de esperar la llegada de un espíritu tan oscuro al cual había temido desde tiempos inmemorables en mi existencia, no me complacía enteramente. Hallé fuerzas en el último rincón de mis entrañas para no dejarme vencer por el miedo, y empecé a recuperar un poco de movilidad en mis extremidades.

Iba desentumiendo mi corporeidad lentamente para no agotarme con los esfuerzos infructuosos que me obligaban a movilizarme, y aquel insoportable dolor se hacia cada vez más insistente. Me encontraba en una situación delicada: mi energía liberaba sus últimas reservas y la terrible idea de rendirme ante la muerte se me presentaba con mayor frecuencia.

Este dilema recorría los estrechos senderos de mi conciencia cuando un estruendo infernal me despertó instantáneamente. Fue tan profundo y tan aterrador que rescató a mi cuerpo de la quietud que de él se había apoderado. Finalmente, sin saber cómo, me hallaba de pie, y algunos rayos débiles proyectaban una luz espectral, llevando una esencia aún más aterradora. Era tan impactante que mis sentidos olvidaron de momento el dolor para dedicarse a indagar acerca del ambiente que me rodeaba. ¡Cuánto anhelo devolver el tiempo para no haber pronunciado las palabras que instituyeron mi despiadada condena!

Aquel extraordinario paisaje se moldeaba ante mis ojos como un infinito campo sin desniveles en su terreno, sin límites en toda su grandeza; iluminado por una resplandeciente neblina roja que dificultaba mi escasa respiración. Toda su vasta extensión estaba cubierta por extraños desechos putrefactos, algo realmente horroroso, además de varias siluetas que sobresalían por su oscuridad, pero no logré reconocer lo que en sí eran estas.

En ese instante, el dolor retornó a mi mente y mi reacción fue observarme para distinguir alguna alteración en mi corporeidad y, ¡oh! ¡Que terrible infortunio! ¡Sólo el destino conoce qué desalmado ser me predispuso a la agonía de esta forma! Mi cuerpo se encontraba completamente desollado. A lo que antes había calificado como un simple “sudor frío”, era, desgraciadamente, la sangre recorriéndome de extremo a extremo. El hecho de haber observado mi sombría realidad hizo que mi dolor fuera completamente inaguantable. Mis venas sobresalían cada vez más de la carne que me envolvía; el desgraciado verdugo que se deleitó en el acto de mi tortura dejó algunos hoyuelos mal formados en mi abdomen, unos más notables que otros, dando la impresión de que hubiera extraído alguno de mis órganos, y las partes que de mí había desechado el asesino, junto con los restos de mi antigua piel y la de un incontable número de seres, constituían ahora la basura que adornaba la superficie de aquel perfectísimo infierno.

Todas esas imágenes y sentimientos reunidos paralizaron mi atemorizado corazón, y, aún así, increíblemente, después de tan fatal sufrimiento, conservaba la firme idea de aguardar mi vida por encima de todas las cosas…

¡Ah! ¡Necio pensamiento! Ahora soy testigo de una infinidad de atrocidades al afirmar que el miedo es el asesino de la razón. La ineptitud me hizo presa de un eterno castigo, y ahora me encuentro sufriendo por nunca haber pensado en el verdadero sentido de mis palabras; por haberme resguardado en una supuesta superioridad y no haberme arriesgado a cuestionar los argumentos que acompañaron a mi vida desde la infancia; por la cobardía que me llevó a suplantar mi realidad por una absurda utopía.

No tuve la capacidad de retener aquellas decepcionantes ideas por la fuerza de su colisión con mi entendimiento, entonces recurrí a gritar proclamando frases sin sentido alguno, probablemente por la cantidad de pensamientos que me abrumaban, formando en mi mente una densa atmósfera de culpabilidad y arrepentimiento, que adquirirían un inmenso parecido con la locura. De la maldición de aquellas palabras con un clamor apenas entendible, recuerdo que pronuncié lo siguiente: ¡NO QUIERO MORIR!

Y ahí quedaron consignadas en la historia las palabras que enviaron mi alma directamente a la cruel eternidad en la que ahora perezco, o, peor aún, en la que permanezco en este limbo con esperanzas hacia el fin de mi existencia. En mi vida nunca pude comprobar que las palabras, al ser pronunciadas con tal voluntad, eran dueñas de tanta grandiosidad. Nunca me dispuse a explorarme, mucho menos a cuestionarme.

Estaba completamente aturdido, sentía cómo moría sin caer bajo la muerte, pero siendo dominado por ésta. Intenté avanzar pero mis pies no lo permitían. Mi cuerpo se precipitó, cayendo sobre una enorme daga que atravesó mi pecho. Mi sangre, negra y maldita, se derramaba haciendo que mis venas se aferraran al suelo, al mismísimo suelo del infierno, en el que seguiré deseando infructuosamente conseguir una salida, ya sea la vida o la muerte, alguna que me libere de esta brutal opresión.


Ahora puedo darme cuenta de que mi vida esculpe mi condena como una de sus obras maestras; mi fúnebre y patético paso por el mundo no me enseñó a existir verdaderamente, y en este momento la muerte se encarga de cumplir con esa labor, aunque nunca me lleve decididamente.


lunes, 23 de diciembre de 2013

Saludo de navidad, de verdad!

El día de Navidad me gusta porque tenemos fotos de familia, y allí nos vemos felices. Y al verlas, me dan ganas de volver a ser feliz. Me gustan mucho esos pequeños recuerdos automáticos, que evocan viejas épocas y momentos específicos, y me roban sonrisitas de rato en cuando. Aunque Lulú (mi perro) siempre es feliz, ese día lo es aún más perfectamente porque todos le adoran y le consienten, puede comer toneladas de comida para humanos y nunca nadie le deja en paz, y creo yo que esa es la felicidad de un perro. Al parecer este año mi ratón también va a estar feliz, porque de cumpleaños he comprado para mí un hámster y es la bolita de pelos más hermosa que haya visto en mi vida. Con el paso del tiempo ha dejado de ser tan huraña como al principio, y ahora con sólo escuchar una voz aguda que le llama desde fuera, abre esos pequeños y adorables ojitos y mueve sus bigotes esperando a que sigan prestándole atención, o al menos a que le den un  pequeño cacahuate para tener algo nuevo con qué entretenerse dentro de su amable encierro.

Así, iba diciendo que me gusta el día de Navidad porque mi familia, al menos en apariencia, está feliz. Los ‘niños’ esperan sus regalos con emoción, los adultos esperan la deliciosa comida, y yo, que no sé si soy una niña, una adolescente, o una adulta, espero alegremente en un limbo algo de alcohol, tal vez, para poder aligerar mis problemas sociales, y sentirme por un momento como la persona que quiero ser… pero no quiero hablar de eso ahora. Cuando era una niña también esperaba ansiosamente mis regalos, ¡y vaya que recibía muchos! Antes la situación económica era mucho mejor, y además, la familia entera estaba unida, pero de unos años hacia acá se fraccionó y a veces parecemos desconocidos, o mucho peor que eso… cosa que se da para que no merezcamos un saludo. Olvidando también ese tema, recuerdo que los adultos ponían mucha devoción en aquel niño Jesús, ese muñequito de plástico en pañales que se ponía en el pesebre, ¡aunque a veces hasta era más grande en proporciones que la misma Virgen María! Pero no importaba, todos oraban a Dios y pedían que el año que venía fuera siempre mejor que el anterior, y que nos mantuviéramos juntos, llenos de salud y con un gran corazón hacer así su voluntad, peticiones que siempre llamaron mi atención, y razones por las cuales traté entonces de imitar a los adultos desde que era muy pequeña, tratando de entender que la Navidad no eran los regalos sino algo invisible que sólo lo podía ver aquella cosita que yo imaginaba que habitaba mi corazón, porque siempre creí que mi corazón era una especie de casita en la que alguien parecido a mí vivía, y que yo debía mantener justo como deseara, porque me pertenecía solamente a mí.

Me pregunto qué haré cuando decida tener a mi bebé. No me gustaría que él tuviese también ese burdo sentido de la Navidad como algo material, y que aguantara nueve días de rezos sin sentido por la curiosidad de abrir los regalos que se van apilando bajo el arbolito. Creo que el mejor regalo que podré dar a mis hijos será enseñarles el valor y no el precio de las cosas; quiero enseñarles a ser algo más especial y no tan simple como tratan de inculcarnos hoy en día, para liberarse de la verdadera tarea de enseñar algo útil a su descendencia.


Por ahora sólo quiero que las voces agudas de los villancicos dejen de perforarme los tímpanos (lo siento, estoy pasando por una depresión de proporciones muy ostensibles), y que mañana nadie se enoje conmigo porque mi cuerpo no tolera la comida. No es culpa mía, no es culpa de nadie. Así como quiero regalar mi corazón renovado, quiero que me regalen su paciencia refrescada. Yo no elegí este camino, pero deseo seguir recorriéndolo, y de la mejor manera en que puedo hacerlo: con una enorme sonrisa y la cabeza en alto. 

Feliz navidad para quienes verdaderamente creen en ello.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Se me atascó algo...

Creo que se me atascó algo. Así como cuando el agua no puede bajar por la cañería y empieza a rebosar porque está llena de basura y de enredos adentro. Así como cuando mi perro se traga algo muy grande y empieza a toser tratando de expulsarlo, para poder llenarse otra vez y no morir en el intento. Eso es lo que me pasó a mí, pero no sé cuándo, y tampoco de la misma manera. Es como si hubiera ingerido alguna especie de basura anónima que no me permite consumir nada más, y el asunto se hace más complejo porque no se trata de mi cuerpo, sino de mi alma. Trato de comer y no puedo, nada es agradable ya; es como si ya hubiera comido todo lo que me es permitido en mi vida y por eso ya no me cabe nada más. Trato de llorar y no tengo lágrimas; está el típico nudo que cualquier siente en la garganta antes de soltar el llanto pero, no encuentro tampoco el nudo, y cuando lo encuentre estoy segura de que no será nada fácil de desatar, porque cuando me hundo la mano en la boca no encuentro tampoco nada para extirpar, y la lengua no me la puedo arrancar porque es el único conducto que, por el momento, sería capaz de ayudar.

Debe ser tal vez una cortina invisible, lo suficientemente potente para impedir el paso de la luz, manteniéndome en un sueño profundo y tortuoso y que, cuando por fin logre descubrir, será como una mañana en la que abra los ojos, encuentre mi cuerpo helado (lamentablemente con vida) y me dé cuenta de que me siento más cansada que ayer… más cansada y con menos ánimo para sonreír, ya que me veré al espejo y, ni siquiera lo encontraré porque no tengo luz suficiente para verlo, ni memoria suficiente para recordar cómo era mi rostro, ni poder en mi imaginación para construir el que quisiera ver.

¿Por qué no puedo comer? ¿Por qué no puedo llorar? ¿Por qué no puedo ya vivir? No lo juzguen, no busquen tampoco ustedes una respuesta. Las luchas se vuelven complejas cuando nunca se ha visto el rostro del enemigo, y es eso algo que ha caracterizado los sufrimientos más amargos de mi existencia. Tal vez a otros les pasé, o tal vez no. Sencillamente, constituye una injusticia tratar de vislumbrar el dolor de ora persona criticándole infructuosamente sin tener siquiera idea de los horrores o las maravillas que ha visto su alma. Siempre son mundos diferentes, siempre habrá historias diferentes, así como sentimientos y emociones que se revuelven al interior, formando siempre colores distintos, e incluso llegando a podrirse para quedar atascadas.

Esperando poder purificarlo… luchando por lograr eliminarlo… y por favor, recuerde reservar su opinión siempre que no sea lo suficientemente fuerte para dar al menos una palabra que sirva, y no para contribuir con otra que pueda atascarse.

Creo que ahora sí puedo llorar, al menos un poco…

domingo, 27 de octubre de 2013

Datos necesarios (analizando...)

==/ Lírica + Bizarra /==

---> Cuando un loco parece completamente sensato, es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza. E. A. Poe.

OMFCAT!!!

[[Our music is Doom MetAl, the only true definition!]]

Brutality, Murder, Sex crimes, Insanity or Suicide ♪ I'm just a Lifelover :3

Y hablando de lógica, me encuentro bastante simpático...!

[εïз] Dango Daikazoku ღ [εïз]

Hola, soy Kath, no recuerdo mi edad, suelo olvidarla con el paso del tiempo. Vivo en un extraño planeta de aguas contaminadas y enmarañados árboles de colores estrafalarios, el cual recorro mientras multitud de notas musicales se enredan en mi cabello. Te observo si me interesas; te observo cuando no puedes verme. Leo miles de libros; millones de palabras innombrables llenan las profundidades de mi mente.

As you descend, I shall rise
Your demise shall be my conception
Your failure shall be my triumph
I shall feed from your decay
Your despair shall give me strength...
(Triptykon- The prolonging)

Padezco desequilibrios mentales; los extremos, el blanco, el negro... el gris es un invento de fatídicos engendros. Sufro la enfermedad de las emociones y los sentimientos. Descifro a los hombres, leo la maravilla y el maquiavélico mundo; me divierto con tu realidad y lloro con tu dicha para luego plasmarla en un papel. Te quiero, te desprecio, rio de lo que no puedes reír, lloro lo que no logras siquiera percibir. Muero en silencio y al resucitar me encuentro con una sonrisa de nuevo en mi rostro. Y rio de mi desgracia, siento el aroma del otoño y vuelvo a buscar el sol para retomar el camino.

(_♥ ___♥ _)

And when she walks, she walks with passion
When she talks, she talks like she can handle it
When she asks for something, boy, she means it
Even if you never, ever, ever seen it
(...)
Because she said she love you, love you long time. Come on, now! ♥